Aunque en el lenguaje común se usan indistintamente, daremos algunas diferencias, lo común es que son personas consagradas a Dios.
- Una “monja” es una mujer que pertenece a las denominadas Órdenes monásticas. Ha sentido la llamada a vivir una vida contemplativa de oración en una abadía, un monasterio o un convento. Su vida se conoce como contemplativa.
- La monja hace votos solemnes, públicos, temporales o perpetuos, de castidad, pobreza y obediencia y además voto de clausura.
- Viven y trabajan en el monasterio y recitan un Oficio común, Oficio divino o “liturgia de las horas”.
- Viven la clausura monástica, espacio cerrado designado por y para ellas. La clausura tiene la finalidad de mantener un clima de recogimiento, silencio, oración y otros recursos ascéticos para la búsqueda de la unión mística con Dios. También se las llama popularmente “monjas de clausura”.
- El “trabajo” de una monja, además del que requiere la ayuda para el sustento material de la casa, es la oración, que continúa a lo largo de todo el día por el bien de la Iglesia y del mundo. Las monjas de clausura en realidad no se aíslan, sino que comunican y mucho. La oración es el núcleo de la vida contemplativa, y es el modo de cultivar la experiencia de amor que sostiene nuestra fe. Su oración “es la que cura las heridas del mundo”, como les ha dicho el Papa Francisco.
- A pesar de esta separación física con “el mundo”, pretenden estar íntimamente unidos a la humanidad y a sus problemas a través de sus oraciones ofrecidas como intercesión. De ahí, por ejemplo que Santa Teresita del Niño Jesús, que nunca salió de su convento en Francia, sea la patrona de las misiones.
- Entre las órdenes religiosas que practican la vida monástica de clausura en la actualidad tenemos como ejemplos: los monjes benedictinos, carmelitas, cartujos, cistercienses, jerónimos, trapenses, entre otros (en el caso de las comunidades de los hombres), y las monjas agustinas, benedictinas, carmelitas, clarisas, cartujas, concepcionistas, jerónimas, mínimas,… entre otras en las comunidades de mujeres.
- A la monja que desempeña el cargo de “superiora” se la llama abadesa.
Una religiosa,
- Es una mujer que pertenece a una Congregación o Instituto religioso cuyo carisma apostólico se considera “activo”. Es decir, que aunque tanto ella como su comunidad rezan, también ayudan a la Iglesia por otros medios.
- La religiosa hace votos simples, públicos, temporales o perpetuos, de castidad, pobreza y obediencia.
- La misión de los institutos religiosos es cumplir en el mundo de hoy el programa de vida que trajo Jesús; su entrega, su sacrificio, su anuncio del reino de Dios, su amor…
- Hay congregaciones que realizan las más variadas actividades. Cada instituto religioso desempeña las suyas concretas, entre otros trabajo social, educación, enfermería, asistencia pastoral, obra misionera, trabajo con medios de comunicación, cuidado de personas mayores
- Los religiosos y religiosas tienen todos, tres características en común:
- Han consagrado su vida a Dios mediante los votos públicos de pobreza, castidad y obediencia en un instituto religioso.
- Viven en comunidades donde comparten su experiencia de fe.
- Renuncian al mundo. Esto no significa que se desentienden del mundo, sino de los afanes materiales al que el mundo les invita.
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