Unas líneas desde Kupang en la isla de Timor… allí donde el sol brilla resplandeciente desde bien temprano, parece presuroso… Y así pasa con la preciosa tarea de educar en Indonesia. Iniciaron el nuevo curso en julio y los peques de esta escuela van contentos cada mañana, con deseo de aprender y no menos de jugar. La escuela de primaria en progresión. Va creciendo en número de alumnos, y en niveles. Ya llegan a quinto, y el próximo curso concluirá este ciclo. Llenan las clases porque los padres así lo quieren…

El aprendizaje va cayendo como las gotas de rocío en la mañana incrementando ‘el saber’ y ‘el hacer’, cuidando el corazón, como quiere Santa Carmen.

Cada día rezan varias veces, saludan, piden, agradecen… Inculcamos en estos jóvenes corazones que ‘son hijos de Dios, muy amados’…Los profesores añaden a lo que saben al llegar lo necesario para enseñar cada día; incrementan recursos, materiales, y paso a paso descubren ‘la pedagogía de Santa Carmen’ uniéndola a las exigencias ministeriales.

Nuestra comunidad religiosa se ve renovada y enriquecida en miembros. Hubo destinos e incorporaciones por primera profesión. Vamos tejiendo lazos concepcionistas, este curso construyendo y cruzando puentes, mirando a Jesús, el Maestro y a los hermanos. Un buen grupo de jóvenes aspiran a ser hermanas concepcionistas. En su cotidiano proceso viven alegres en la comunidad, mientras descubren lo que significa ‘ser concepcionista’. Tienen por delante unos meses para discernir orando, compartiendo, trabajando ‘si Jesús las llama’ y ‘a qué’. Cada noche en los últimos minutos de la jornada hay cantos o historias que contar… Hermoso camino cotidiano que compartimos con cada comunidad concepcionista del mundo; aquí también damos vida al entregarla cada día.











