Antes de iniciar o meu testemunho, eu quero me apresentar: meu nome é Rosario, estou educação missionária Concepcionista religiosa. Eu nasci em Burgos 67 anos atrás, eu era educado na escola de Concepcionistas desta cidade, eu treinei para consagrada em Marcilla e vida Escorial, onde a Congregação teve o Noviciado e Juniorate
Eu desenvolvi minha vocação na missão evangelizadora, a educação em várias escolas de Segovia, Manzanares, Pozoblanco Hortaleza, Ponferrada, Princesa, Santiago Congregação,
Agora, eu sonhei, eu me encontro há alguns anos em Roma, realizando, juntamente com um grupo de irmãs em uma pequena comunidade, outra missão com a Congregação nesta bela cidade italiana para acolher os peregrinos de todo o mundo que eles vêm para a cidade eterna para revitalizar a sua fé no túmulo de São Pedro, ouvir a mensagem do Papa Francisco ou para admirar e apreciar a arte ea cultura desta cidade cosmopolita.
Me piden que hable de mi vocación… Han pasado ya muchos años, desde que respondí a la llamada del Señor. Un tiempo largo en el que he podido vivir con y desde Él, experimentando su amor y cercanía. Sí, he de reconocer agradecida, que me he sabido y sentido amada y hasta mimada por Dios. También, queriendo ser siendo sincera, ha habido momentos de dolor y turbación, incluso la zozobra y la duda se cruzaron en mi camino. Pero he de reconocer agradecida, que siempre, aún en los momentos más duros, descubría su presencia más cercana, sosteniéndome con su mano y poniéndose a mi lado en el camino… algo así como a los de Emaús.
Sí ha pasado mucho tiempo, y ahora en la distancia desde aquella decisión a seguirle, respondiendo al amor primero, puedo decir, con serena sencillez que soy feliz, porque he sido dichosa siempre. Sí no cambiaría ni un ápice de mi vida y hoy, como entonces, volvería a darle la misma respuesta al Señor a su llamada… algo así como María en el Magníficat.
¿Por qué? Porque el amor, la fidelidad, el servicio, la entrega y solidaridad han sido las fuentes de mi felicidad. No, no me arrepiento de todo lo que he hecho por Dios y por los demás… podía haber dado más, sí, a quién tanto me daba… pero entonces hubiera olvidado ser su criatura, criatura necesitada de ser transformada por el amor divino para aprender a amar a los demás.
¿Cómo nació mi vocación? Donde nací a la vida, en mi familia… ¡Qué recuerdos tan bonitos…! era una familia sencilla, recia, como lo son las familias de Castilla, con una profunda vida de fe, en donde los principios cristianos eran claves. En ella aprendí a rezar con mis padres y hermanos, a compartir tanto lo que habíamos hecho durante la jornada, como lo que teníamos con quienes lo necesitaban. ¡Cuántas veces se sentó a nuestro lado, a la mesa, quien venía a casa para pedir una ayuda, ¡aunque no lo conociéramos!
Luego la vocación creció en el Colegio. El Colegio de las Concepcionistas de Burgos, en donde me eduqué. Allí completaron los valores que hicieron que surgiera la vocación a la vida religiosa. Tanto los profesores como las religiosas fueron puntos de referencia… me atrajo tanto su estilo de vida, el amor a Mª Inmaculada, el cariño, la entrega desinteresada a los alumnos; sobre todo, a los que tenían más necesidad y todo, desde una entrega al Señor.
Los dos grandes motivos para mi opción vocacional en esta Congregación fueron: invitarme a participar de una misión, ayudando a personas necesitadas yendo, muchos fines de semana, a un barrio desfavorecido de la ciudad, colaborando con las religiosas en el voluntariado y; sobre todo, el arte al inculcarme el amor y la imitación a María Inmaculada.
¿Cómo es mi día ahora? Mi hacer diario es sencillo y desde la fidelidad a la vocación recibida de religiosa educadora. Ahora acogiendo a peregrinos. Al comienzo del día me pongo en las manos de Dios, en la oración de la mañana y, al final de la jornada, le presento mis trabajos y esfuerzos, esto me hace sentirme feliz y retomar fuerzas para volver a iniciar con ilusión al día siguiente a pesar de las dificultades que trae el día a día, vivido siempre como misión.
Que coisas que você fez? Ao longo da vida ter sido diferente a responsabilidade tomadas e realizadas atividades que participei muito diretamente em classes, celebrações, reuniões, encontros com os jovens, projetos pastorais, entrevistas com alunos e pais ... em tudo que eu colocar grande entusiasmo, carinho , a criatividade sempre em busca de um objetivo, nossos alunos eram pessoas boas, simples cristãos, comprometidos com a vida e os valores do evangelho ... eles tinham em seus corações a Maria Imaculada como mãe.
Eu aprendi um monte de pessoas (irmãs, professores, crianças, famílias ...) com quem viveu e trabalhou, agradeço a Deus por eles e apresentar suas necessidades, tudo o que eu carrego no meu coração.
Eu só posso dizer OBRIGADO! Deus pelo chamado à vida consagrada, a minha vocação à vida concepcionista, o trabalho da missão educativa de M. Carmen Salles, mulher de coragem, santa, aposta ele sabia que seu tempo para a vida de Deus e os jovens; por seu grande amor à Igreja, a Maria Imaculada e grande desejo de que este trabalho educativo e evangelizador de uma vez, chega aos confins do mundo, graças à dimensão missionária da Congregação na Igreja.
Obrigado Senhor, porque você me criou, me amava, me chamou para ser uma mulher, cristã e concepcionista!



